Ante miles de millones de espectadores, un grupo de bailarines enciende la ceremonia de los Juegos Olímpicos de París. Sus movimientos son inconfundibles: ¿y si se tratara de… Tecktonik? Entre ellos, el coreógrafo Brandon Masele, alias Miel, disfruta del momento. Desde hace más de veinte años, junto con otros bailarines, luchan por mantener vivo este baile que muchos creían desaparecido.